Cabo da Roca

En Abril de 2015 emprendí la ruta hasta Cabo da Roca. Una ruta que sufrió diferentes modificaciones desde el momento de su diseño, algunas de última hora. El resultado fue la ruta que más he disfrutado hasta el momento. Las fotos van a ser sólo una pequeña muestra de cuán disfruté en este viaje.

Día 1 – Alcalá del Júcar

El primer día me llevaría hasta la población de Albacete, haciendo escala en la preciosa población de Alcalá del Júcar. Como todo viaje se requiere unos preparativos y entre ellos está el controlar el quilometraje antes de partir y configurar el ‘GPS’.

Hasta que llegué a Requena la ruta fue bastante anodina al ir por autovías pero a partir de ese momento el panorama cambió. Comida en un restaurante próximo a Alcalá del Júcar y visita al pueblo.

Alcalá del Júcar es un pueblo realmente agradable para estar y que invita a estar tranquilo y relajado paseando por sus calles y visitar alguna de sus cuevas. Lástima que los días de ruta son los que son y se tenía que hacer noche en Albacete. Allí cena con gente de la zona y descanso para preparar el día siguiente, que recorrería la ruta de Don Quijote.

Día 2 – La ruta de Don Quijote

Después de desayunar unos buenos churros con chocolate en Albacete con Jebe, creador del foro derbiterra125.net comencé ruta por la tierra de El Quijote.

En este segundo conté el peor factor que puede tener un motorista al conducir: el viento. Tal fue la fuerza del viento que me llegó a tirar la moto por el lado de la pata de cabra. Aún así pude disfrutar de un día increíble visitando los diferentes pueblos de la ruta de El Quijote, como Mota de El Cuervo, Campo de Criptana, El Toboso y Consuegra.

Aproveché para visitar el pueblo de Almagro recomendado por mis amigos de Albacete y una vez llegado a Calzada de Calatrava, lugar de descanso del segundo día, visitar el castillo cercano a esta localidad.

Con la visita al Castillo se terminó el intenso segundo día de ruta hacia Cabo da Roca. Al día siguiente partiría hacia Mérida y entraría por primera vez en mi vida a Extremadura.

Día 3 – Emérita Augusta

El hotel donde descansé en Calzada de Calatrava era bien curioso, tenías la sensación de transportarte a la Edad Media. Precisamente el dueño del establecimiento estaba licenciado en historia y pudimos estar hablando durante un buen rato de temas bien interesantes.

Una vez almorzado emprendí ruta hacia Mérida. Al punto de entrar en Extremadura comenzó a llover hasta llegar al destino.

Una vez llegado a Mérida me dí cuenta que se necesita más de un día para poder visitar en profundidad esta hermosa ciudad.

Eso sí…, me vieron cara de turista en el restaurante donde cené y realmente me clavaron más que si estuviera en el Paseo de Gracia de Barcelona. Así mismo al día siguiente me encontraría con una problemática: no dispondría de GPS en cuanto entrara en Portugal por lo que tuve que improvisar una solución ‘artesanal’.

No había llegado ni tan siquiera a Portugal y ya la ruta estaba siendo una pasada, tanto por las carreteras, por los paisajes, por las ciudades y pueblos visitados y, sobre todo, por la gente.

Día 4 – Llegada a Cabo da Roca

El cuarto día de ruta es el que me acercaría a lo que iba a ser el gran objetivo de esta ruta: Cabo da Roca.

Hice una breve parada en Badajoz y posteriormente paré en el puente sobre la carretera que marcaba el límite entre España y Portugal al lado de la A-5.

Comí en un restaurante de carretera donde el aparcamiento estaba lleno de camiones: señal de que se comería bien. Y así fue, un menú bueno, bonito y barato. Una vez dejados los bártulos en el hotel de Lisboa, hasta el momento sólo pude constatar que la amabilidad de las gentes de Portugal era infinita. Me disponía ya a atacar Cabo da Roca.

Recuperándome de todas las emociones que había vivido durante el día, sobretodo por los paisajes del zona de Cabo da Roca, emprendí el regreso hacia Lisboa donde descubrí una ciudad que necesita varios días para ser visitada. Gracias a las redes sociales no pude parar de decir a todos los míos lo contento que estaba de haber conseguido llegar y lo increíble que estaba siendo todo. Al día siguiente comenzaba la segunda parte de mi viaje, el retorno a Barcelona.

Día 5 – Cáceres

Una vez llegado al objetivo los viajes normalmente toman un aire diferente, como de desasosiego al haber logrado lo que se buscaba y emprender vuelta a la tediosa rutina… Pero en este caso no fue así… Toda la ruta estaba planificada para que cada día descubriera cosas nuevas, y ese fue el caso del quinto día, que me llevaría la ruta hasta Cáceres.

Salí de Lisboa por el Ponte Vasco da Gama en dirección a Portoalegre. En todo el tiempo que estuve en Portugal sólo pude constatar que la gente es mucho más que amable y que te tratan de ayudar en todo momento. Tal es así que en la población de Portoalegre me paré a comer en un parque y un anciano que había al lado me dijo que no me preocupara por la moto, que me la vigilaba mientras yo me podía ir a hacer un café. Una vez en el café me tomé un ‘pingado’ y cuando fui a pagar otro hombre que estaba en la barra me dijo que ni se me ocurriera pagar, que al turismo se le tenía que cuidar. Es a día de hoy y aún estoy sorprendido del detalle. Por otro lado, al volver a la moto efectivamente el anciano seguía allí vigilando la moto. Todo un detalle que me dejó sin palabras.

Una vez en Cáceres me dispuse a visitar su casco antiguo y hacer una visita guiada con juglares que iban contando leyendas de la ciudad. Fue muy divertido realmente y aproveche que conocí gente del público para ir a cenar en un restaurante y acabar de amenizar este día.

Día 6 – Madrid

El día siguiente de ruta me iba a llevar hasta Madrid aconsejado por gente del foro de facebook del grupo de Derbi Terra por la sierra de La Vera y el Valle del Tiétar. Una ruta realmente preciosa y tranquila. Así mismo tratando de evitar en todo momento las autopistas recorrí algunos puertos cercanos a Madrid. Por la noche encuentro con viejos conocidos mientras se disfrutaba de una rica cena.

Día 7 – Barcelona

El último día de ruta tenía una premisa muy clara: no pisar ni una autopista ni autovía hasta estar a unos veinte kilómetros de casa.

Al inicio de la ruta con Ruter del foro de derbiterra125.net fuimos hasta la población de Hita donde pudimos saborear unas deliciosas croquetas y contarnos nuestras aventuras. Una vez nos despedimos emprendí camino por Guadalajara, Teruel y Tarragona, siendo la ruta mucho más amena que la típica opción de A-2. Cierto es que llegué a casa tocando la medianoche, pero la experiencia bien se lo valió.

Fueron más de tres mil kilómetros increíbles. Como comenté al inicio a partir de Requena pude descubrir zonas de la geografía española realmente preciosas y que nunca me hubiera esperado que lo fueran tanto. Llegar a Cabo da Roca y saber que más allá no hay nada más por recorrer hacia el oeste te da una sensación especial. Y no tengo nada más que palabras de agradecimiento a todas las personas que me crucé durante la ruta.

6 pensamientos en “Cabo da Roca

  1. claudia

    Qué buena ruta! Tantos paisajes por disfrutar con todos los sentidos y ni qué decir de la gastronomía….¿Le hubieras dado mas o menos tiempo a algún día?
    !Qué sigan las rutas!

    Responder
    1. oscarfl Autor

      ¡Muchas gracias!

      Para mí fue increíble descubrir Lisboa… Me habría gustado quedarme cuatro o cinco días…

      Saludos y V’sss

      Responder
    1. oscarfl Autor

      Seguirán seguirán… En breve colgaré la crónica de la ruta a Cap de Creus… Y ya se está cociendo la de Semana Santa a Andalucía…

      Muchas gracias y V’sss

      Responder

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