Entre mares

Después de mis dos primeras rutas que me hice en  verano pensé que no iba a realizar ninguna ruta más como mínimo hasta semana santa del año siguiente. Pero la realidad se ha ido imponiendo con el tiempo y ha ido mucho más allá que la ficción, y eso me ha encantado.

Aprovechando que se iban a ir unos amigos míos de BCN a Bilbao en avión (pandilla de comodones) a hacer una visita pues pensé que podría estar muy bien acompañarlos (evidentemente, en moto) desde el momento en que nos encontráramos por allí. Así que decidí de la noche a la mañana y sin previo aviso coger el día 27 de Diciembre, justo después de las fiestas de Navidad, llenar el baúl con lo mínimo imprescindible y comenzar a hacer camino… Sólo tenía una duda… Ir por el valle del Ebro y de allí para Bilbao o bien ir por donde fui este verano, por Huesca y Pamplona. La buena climatología me hizo decidirme ir por esta segunda ruta, cosa que me garantizaba unas vistas espectaculares. Esta fue la ruta realizada finalmente de ida y de vuelta:

Mi Terra como siempre se comportó como una campeona, y a pesar de que tomé más precauciones de las habituales al conducir por esas latitudes con temperaturas tan bajas, en ningún momento me castigó con ningún susto ni ningún síntoma de fatiga a ninguno de los requerimientos que le hice desde mi extremidad derecha. Una vez llegado a Bilbao y alojado en el hostal con mis comodones amigos era cuestión de vivir un intenso día cultural… Y lo que son las cosas…, tuvimos la suerte de que ese día les dio por abrir un estadio de fútbol… y era ni más ni menos que en el antiguo San Mamés… Por cierto, la exposición de Richard Serra sobre estructuras abstractas impresionante, la recomiendo encarecidamente.

Pero que sería una ruta hasta y por Bilbao sin lo que os voy a enseñar a continuación…

Después del intenso día turístico venía el turno de encarar el viaje de vuelta y, esta vez sí, aprovecharía para como había hecho con Bilbao, visitar ciudades en las cuales no había estado todavía, como Vitoria-Gasteiz y Logroño…

Después de comer en Logroño con un delicioso crianza de la tierra, llegaba el momento de encarar ruta hacia BCN definitivamente. Otro de los motivos por los que decidí hacer la vuelta por esta ruta era porque de esta manera el terreno iría haciendo bajada progresivamente todo el rato que fuera por el valle del Ebro y sobre todo porque al ver las previsiones de tiempo el viento iba a ser muy fuerte y hacia el Mediterráneo, cosa que os preguntaréis ‘¿y? ‘. Pues la razón no es otra que la moto con la que hacía la ruta es una 125 y esas cosas se han de tener en cuenta…

Pero, ¿cómo podía haber viaje sin percance? Al parar en Tudela a repostar, me percaté que uno de los rodamientos de la rueda trasera estaba en las últimas y era imposible hacer un km más con esa rueda. Rápidamente me dirigieron a MotoTres de Tudela que me cogió una hora antes de su hora normal de apertura y en una hora ya estaba de camino de nuevo. A partir de ahí y hasta BCN sin parar más que para repostar. Estos últimos 360 km los hice en menos de cuatro horas y nunca cogiendo autopista, como mucho autovía. Cuando llegué sólo pude decirle una cosa a mi Terra: ‘Eres grande pequeña’.

¡Un saludo!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>