Finisterre

Día 1 – Madrid

El sábado 1 de Diciembre de 2012 comencé una muy particular peregrinación hasta el punto final del Camino de Santiago en Fisterra. Particular por la ruta que empleé. Lo lógico habría sido subir por el valle del Ebro hasta Logroño y de allí seguir el camino francés. Pero no, los terreros no nos contentamos con lo lógico: la ruta escogida fue por Madrid.

Para recorrer desde el centro de la Barcino romana (Plaça Sant Jaume) hasta la Puerta del Sol (km 0 de España).

Pude tomar un café justo antes de salir con Dani que sirvió para calentar el cuerpo antes de ir adentrándome en el frío clima del pla de Lleida y del desierto de los Monegros, sin olvidar los puertos que atraviesa la A2 por el el sistema Ibérico, donde se sube casi a más de 1100 metros, antes de bajar a los tan sólo 600 metros de Madrid, donde pude inmortalizar mi Terra en la Puerta Del Sol… Impresionante la cantidad de gente que había en el Km 0 de España.

Como es de suponer, durante una ruta de casi tres mil kilómetros pueden pasar muchas cosas, algunas divertidas, otras que con el tiempo son divertidas, y otras son de esas que dices “de menuda me he librado”.

Una que fue muy divertida la viví a poco más de dos cientos kilómetros del inicio de esta ruta. El viento realmente intenso que sopló de cara hizo que además de ralentizarme, sin percatarme el consumo de gasolina se incrementara rápidamente. Normalmente siempre paro en Fraga a repostar (y almorzar), pero el querer ganar tiempo de donde fuera hizo que decidiera poner gasolina por Bujaraloz (teóricamente llegaba)… Cuando estaba a la altura de Candasnos, justo en la cima de una pequeña subida en los Monegros de repente la moto se quedó parada de golpe… Vale, sí, no era muy divertido eso… Además, no me había dado ningún síntoma de quedarse vacío el depósito y lo primero que uno piensa es el algún tema eléctrico. Qué suerte la mía que después de una cima viene bajada…, y en este caso al final de la bajada había una gasolinera… Ya ves a un zumbado con toda la parafarnalia dándole al botón de arranque y que no había tu tía… Por una de esas casualidades me da por pensar… “¿y la gasolina?”… Al de la gasolinera le digo… “Me pones dos litros, no vaya a ser que se me haya parado por eso”… Imaginaros la cara del tío… Debería de pensar “¿y con este frío donde leches vas?”. Dos litros, cierro tapa y BRRRRUUUUMMMM…. Sí, lo sé, pensáis lo mismo que yo, ¿y yo pretendo ser un gran viajero? Celebré la anécdota con un delicioso y calentito café con leche que me costó… ¡¡¡1,40 euros en medio del desierto!!! ¡Tan caro como en el Paseo de Gracia! Eso sí, al de la gasolinera después de los dos litros le dije eso de “Lleno, por favor”… Hay que tener en cuenta un pequeño matiz… A los dos meses de tener la moto se me estropeó el testigo de gasolina, jejeje…. ¿’Pa’ qué arreglarlo?

Y continuando con el capítulo de anécdotas lo que me parecía muy curioso era la cara que ponían tanto la Guàrdia Urbana de Barcelona como la policía local de Madrid cuando les preguntaba si podía hacer fotos en la Plaça Sant Jaume y la Puerta del Sol… ¡Me miraban como un bicho raro!

Lo que no fue nada divertido fue las dos piedras que se encontraban en una de las juntas de dilatación del puente sobre el río Piedra de la A-2 que esquivé por escasos centímetros. Espero que después de mi llamada al 112 estuviera solucionado enseguida.

Fue muy agradable encontrarme con los amigos que tengo en Madrid y que me acogieron con todo el cariño del mundo. Desde aquí darles las gracias. Lástima que se ha de seguir camino y al día siguiente partía de Madrid con rumbo a Salamanca, por lo que tuve que superar el Alto de los Leones para salir de la Comunidad de Madrid.

Día 2 – Bembibre y pequeño descanso

El segundo día me llevaría de Madrid por la N-VI hasta desviarme hacia Salamanca y luego ir por Zamora y Astorga hasta Bembibre.

Lo que más me llamó la atención que un puerto tan complicado como el Alto del León forme parte de una carretera radial. Al paso por San Pedro del Arroyo y Salamanca pude compartir un agradable rato con Oso y Oryx, (que Oso ya vi que estaba maquinando algo para Pingüinos de Enero siguiente). Finalmente llegué a Bembibre pasando un frío de la leche por querer ir por Castrocontrigo, zona de la Provincia de León que me queda por descubrir, y perderme, jejeje…

En Salamanca, al ir a encontrarme con Oryx es cuando me dí cuenta que la pata de cabra esta abierta de “pata”. Bueno, abierta del todo. A partir de ahí cada vez que paraba para lo que sea hasta que le hice la chapuza era toda una prueba de equilibrio: el problema no lo tenía en marcha: ¡lo tenía en parado!

La verdad es que estos dos primeros días me centré en la aproximación a Bembibre, y dado que los parajes por los que iba eran ya conocidos por mí, no me detuve a hacer muchas instantáneas. Lo más destacable para mí fue que en el momento en que entré en la provincia de Zamora con mi Terra pisé finalmente todas y cada una de las provincias de Castilla y León.

Los tres dias que pasé en Bembibre eran en teoría para descansar mi burrita y yo, pero finalmente no fue así. Aproveché para visitar Ponferrada y su Castillo Templario, y también para subir a la montaña del Redondal donde los molinos de viento parecían gigantes. Iba pendiente de que la moto no patinara en el hielo con el juego de embrague y entre el ruido del motor y el del viento que soplaba no escuché al acercarme al molino el ruido de las aspas al cortar el viento y de repente vi como emergía de la niebla un aspa que parecía que fuera a saltar hacia mí. Me quedé helado, pero esta vez del susto.

El día que subí al Redondal las fotos salieron muy bucólicas. Pero no os penséis que todo fue tan bonito. Cuando me paré a hacer la foto a los molinos de viento no había forma de arrancar la moto sobre el hielo. Dejar caer la moto para darle media vuelta como pude y tirar para abajo. Ya habíamos tomado demasiados riesgos, jejeje… Y no era plan teniendo que llegar al fin del mundo.

Día 3  – FisTerra

Pues llegó el gran momento. El ataque final a FisTerra. Me lo propuse hacer por Ourense y Pontevedra, así pisaría todas las provincias de Galicia.

Justo antes de la entrada a Galicia me esperaba Nacex del foro Honda NC 700. Un tío majísimo, un auténtico trotamundos de la vida que vive ahora en O Barco de Valdeorras. Tenía una NC 700 X blanca preciosa (sí Dani, me gustan las blancas, jejeje). Con Nacex pude compartir un café y unas charlas muy interesantes. Gran motero y mejor persona. Espero encontrarme con él cada vez que me acerque a Bembibre.

Pero el destino me obligaba a seguir y no sin dificultades, y poco después de Quiroga me comenzó a llover para no parar ya hasta mi llegada a Oviedo. Y a cada metro que hacía en dirección oeste el temporal era más severo y lo hacía todo más legendario. De Ourense a Pontevedra me cogió una niebla bastante intensa al subir el puerto que separaba las dos provincias, cosa que me hacía preguntarme: “as meigas…, ¿habelas hailas?”

La climatología del día, a pesar de ser desapacible, realmente le daba encanto al momento. Como me decía mi prima que vive en A Coruña: “FisTerra sin mal tiempo no es FisTerra.”

Una de las cosas más curiosas la encontré en Finisterre, y no es por hacer publicidad ni nada, pero me hizo tanta gracia que no puedo evitar comentar que hay un  albergue llamado “Por fín”. El nombre lo dice todo, jejeje…

Agradecer desde aquí a Dani el detalle que tuvo, que enseguida que vio que colgué foto en el grupo de DerbiTerra de facebook me llamó para felicitarme. Migol, también estabas ahí conmigo. Volveremos a repetir rutas como la del año pasado bien pronto. El resto de la tarde la dediqué a disfrutar de lo conseguido y a compartirlo con toda la gente que me había animado desde el primer momento. ¡¡¡GRACIAS A TODOS!!!

Día 4 – Oviedo

Todos sabemos que todo lo que comienza tiene un final, y el final de mi historia comienza por volver de Finisterre.

El primer día iba a dirigirme directamente a Estaca de Bares, punto más meridional de la Península, no sin antes hacer una parada en A Coruña y hacer una visita a mis primos de allí en su pizzeria Pizza Tutto, donde probé una pizza tropical con spaghettis exquisita y un tiramisú para derretirse. Desde aquí les quiero mandar un fuerte abrazo por la gran acogida que me hicieron. Desde A Coruña me dirigí directamente a Estaca de Bares por El Ferrol y Ortigueira.

Daban ganas de quedarse acampado y hacer noche con el ruido del mar de fondo, pero tenía que llegar a Oviedo y tuve que seguir camino ya siempre hacia el este o hacia el sur. Justo cuando entraba en Oviedo volvía a comenzar a llover de manera ininterrumpida ya hasta la llegada al hotel, momento el cual paró de llover. Total, hice casi 900 km bajo condiciones de húmedo.

El momento de entrar en Asturies para mí fue especialmente emotivo, dado que significaba que con la Terra he pisado todas y cada unas de las provincias de la mitad norte de España. Lástima que la noche se me echó encima y no pude disfrutar en condiciones de diferentes pueblos como Oviñana o Cuideiro, pero quedó largamente compensado por el agradable rato que pasé cenando junto a Rauk y Vitoron del foro Derbiterra125.net, que me esperaban en el hotel a mi llegada.

A la mañana siguiente me esperaba Pajares, y ya estaba emocionado por ver qué paisaje me encontraría.

Día 5 – Logroño

Justo después de desayunar visita al centro de Uvieu, tal como me aconsejaron Rauk y Vitorón la noche anterior en la cena. Comencé camino y la cima de Pajares se encontraba a poco más de 50 km del inicio de ruta y esto es lo que me encontré.

Cada vez que entro en la tierra de mi padre me entra una sensación especial, y no puedo evitar inmortalizar el momento, y menos con semejante paisaje. Daban ganas de sumarse a todos los que subían con la tabla de snow o los esquís y dejar la ruta para otro día, pero me esperaban a mi llegada a Logroño y tenía camino que seguir. Una vez hecha la visita cultural a León era cuestión de continuar camino hacia Logroño, y además tratando de coger la antigua N-120, como si desandara el camino francés de Santiago. Rememoré viejos tiempos, muy viejos (uno ya comienza a tener una edad) de cuando mi padre iba con el R-6 primero y luego con el R-14 por esas mismas carreteras y no existía la autovía que hay ahora. Gracias a ésta la N-120 va prácticamente desierta y se puede disfrutar del paisaje de la meseta castellana en todo su esplendor y con toda la tranquilidad mientras se conduce. Fue superar Burgos y comenzar a llover de manera suave pero constante debido al microclima existente en el puerto de la Pedraja, pero sin mayor problema para la ruta hasta Logroño.

Logroño es una ciudad que siempre me ha causado curiosidad pero nunca hasta este viaje tuve ocasión de pararme a disfrutar en condiciones. Una vez me encontré con la gente que vino a verme desde Zarautz nos dispusimos a conocer sus calles, bares y tascas. Pero lo que me llegó a sorprender de una manera completamente inesperada y muy gratamente fue la hospitalidad de sus gentes. Estoy deseando volver. Ya sólo quedaba un día de ruta y una noche en la ciudad riojana era la mejor manera de comenzar a celebrar el final de viaje.

Día 6 – Barcelona

Todo lo que tiene un principio tiene un final, y este viaje, por suerte, también lo tuvo. Lo que comenzó en la Plaça Sant Jaume de Barcelona y me llevó por la Puerta del Sol de Madrid hasta el cabo FisTerra y el cabo Punta Estaca de Bares comenzaba a tener las horas contadas.

Después de la larga y grata noche logroñesa llegaba el momento de emprender la ruta de la última etapa, que me llevaría hasta Barcelona. Inicialmente la ruta iba a ser por Tudela, Desierto de las Bárdenas, Huesca, Lleida y Barcelona, pero tenía la sorpresa de que a las dos me esperaba Dani en Cervera, con lo que opté por cambiar recorrido e ir por Zaragoza directamente.

Día con climatología fría (no tanto como los dos primeros días) y muy poco tráfico. En el trozo de Alfajarín a Fraga (vergüenza que no sea autovía ya, señores de Fomento) apenas encontré camiones, todo lo contrario que cuando volví de Pingüinos con Shodo.

Tal como habíamos quedado, a las dos me encontré con Dani poco antes de llegar  a Cervera, y pude comentar impresiones con otro gran rutero (se pegó un viaje muy majo hasta Segovia y vuelta por La Mancha y Teruel) de lo que fue mi viaje hasta Fisterra.

Después de comer proseguimos camino por la A2 hasta Barcelona, donde íbamos a poner punto final en un punto muy emblemático de la ciudad condal, la Sagrada Familia, tanto como el de partida.

Fue allí, junto a un compañero rutero y amigo, que también estuvo en el momento de la partida, donde se puso punto final a casi 3.000 km de ruta repartidos en 6 días. Viajes así, como dijo Nacex de O Barco, te hacen más motero y mejor persona. Pero como también dije en su momento, todas las personas que te encuentras por el camino y con las cuales compartes alguna experiencia, te hacen ser mejor.

In memoriam

Durante los días que estuve alojado en Bembibre pude contar con la compañía de una criatura maravillosa que por desgracia nos dejó poco después. Sirva este espacio para recordarlo como se merece.

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