Las dos Castillas y Aragón

Día 1

¡Hola a todos!

Después de la llegar a Bembibre quedaba la vuelta a Barcelona. Se aprovecharía la vuelta para visitar diferentes lugares, Segovia, Ávila, Toledo, Cuenca y Teruel.

El primer día de ruta me llevaría desde Bembibre con dirección a Segovia con la compañía de Tunef, con el que quedé en Almázcara, y que me acompañaría hasta la preciosa ciudad de Astorga, encrucijada del Camino de Santiago y de la Ruta de la Plata. Nos dirigimos a Molinaseca inicialmente para recorrer a la inversa el Camino de Santiago. Desde el primer momento nos cruzamos con una multitud de peregrinos tanto a pie como en bicicleta que nos iban saludando al paso y nos decían ‘eso es trampa…’. Después de una subida realmente larga y dura por las pendientes que tenía paramos en la Cruz de Ferro, punto más alto del Camino Francés de Santiago, para hacernos un par de fotos y comenzamos la bajada, donde tuvimos que sortear un vaca y su ternero circulando con precaución.

Llegados a Astorga hicimos una visita al exterior del Palació Episcopal de Gaudí, que se encuentra al lado de la Catedral. Tomar un café con Tunef, que posteriormente remprendió camino para su casa y yo para Segovia. Parada en Valencia de Don Juan, donde hay un castillo en ruinas que se ha restaurado para su visita. Aproveché para comer justo delante del mismo castillo para después ir ya directamente hacía Segovia pasando por Valladolid. Se comenzaban a notar los efectos de las altas temperaturas que sufriríamos a lo largo de todo el camino.

En Segovia encuentro con Dani, que ya hacía una hora que había llegado con su nueva montura, la ‘pitufina’, y después de sacar todos los trastos de la moto y una buena ducha ir a visitar los diferentes elementos característicos de la ciudad: acueducto romano, Alcázar, Catedral, barrio judío… Una ciudad realmente encantadora en la que nos sentimos en todo momento muy a gusto. Probamos las famosas tostas a la hora de la cena en el restaurante sefardí que nos habían recomendado y no defraudaron. Antes de ir a descansar al hotel salimos un momento de la ciudad para disfrutar de la visión nocturna de todo el conjunto histórico iluminado y desde luego no defraudó tampoco.

En seguida había que descansar porque al día siguiente había que terminar con la visita de las cosas nos faltaban por ver de Segovia, se iba a realizar la primera de las kdd’s de la ruta con Cascade, Ruter y Retor y terminar con la ruta hacia Ávila, siguiente etapa de la misma.

Un saludo

Día 2

La segunda jornada de vuelta hacia Barcelona desde Bembibre comenzó con la visita de los lugares de Segovia que no nos dio tiempo de visitar la tarde anterior. Me sorprendió enormemente la cantidad de referencias a elementos judíos. Hasta hacen una visita guiada dedicada tan sólo a ese tema que dura tres horas. Cuando se acercó la hora de comer nos encontramos con la gente del foro de www.derbiterra125.net que era de la zona (Valladolid, Madrid y el mismo Segovia) con los que compartimos una deliciosa comida y pudimos saborear el famoso ponche segoviano.

Después del café nos dispusimos a tomar rumbo hacia Ávila. Aquí os pongo la ruta.

Tan sólo sesenta y pocos kilómetros, pero que contaron con dos elementos inesperados. El primero de ellos fue el viento, y no olvidemos que montura cabalgo, una 125, con lo que la moto lo nota… El otro elemento era en realidad el ‘no elemento’… Me explico, ¡de Segovia a Ávila no había ni una sola gasolinera yendo por la carretera! Por suerte la sangre no llegó al río (léase no me quedé tirado) y llegué aún con medio litro a Ávila.

Una ciudad pequeña que se puede visitar en una tarde, pero realmente encantadora, tanto por la ciudad en sí como por la gente que te hace sentir muy a gusto.

Un saludo.

Día 3

Una vez visitada la ciudad de Ávila comenzamos ruta hacia Toledo. Se tenía que atravesar la sierra de Gredos que separa las mesetas norte y sur y en la cual disfrutamos mucho.

Apenas en un par de horas ya nos encontramos en la antigua capital de España y ya pintaba que iba a hacer un calor bastante importante, por decirlo de una manera delicada. Aún así no se podía desperdiciar la ocasión y se tenía que intentar ver todo lo que ofrece la ciudad, que no es poco y más cuando en esta ciudad tenía referencias tanto cristianas como musulmanas y judías. También coincidió que había una exposición dedicada a los Templarios.

Una ciudad en la que te podrías perder un par de días y no terminarías de verlo todo y una arquitectura que era majestuosa. Durante toda la tarde estuvimos acordándonos del calor y de toda su familia antepasada. Era tal la magnitud que a las diez de la noche antes de cenar en los termómetros ponían 30 grados. Tocabas las baldosas del suelo y aún desprendían calor… Se comenzaba a intuir el final de la ruta puesto que al día siguiente comenzábamos a tirar rumbo hacia el Este, para visitar en primera instancia la única ciudad de Cuenca para luego llegar a Teruel…, ¡que existe!

Un saludo

Día 4

Lo que más deseé aquella noche en Toledo era que no se volviera a repetir aquel calor infernal para la nueva jornada. Nos esperaba una ruta relativamente larga y, sobretodo, desconocida en el sentido de que no sabíamos en qué hotel íbamos a descansar en Teruel dado que no habíamos reservado nada.

La mañana amaneció con pinta de hacer calor y muy despejada. Una ruta que atravesaba la más pura esencia de La Mancha… Lo primero que te venía viendo el paisaje era eso de… ‘Anchas Castilla’…. El viaje resulto básicamente tranquilo a no ser por que en el tramo que cogimos de la N-III justo antes de coger el desvío para la carretera que llevaba definitavamente a Cuenca el camión que iba justo unos 20 metros delante mío sufrió un reventón de la rueda anterior derecha desprendiendo trozos de neumático y de los aletines haciéndome esquivarlos tipo Matrix para no tener una caída inminente. Decir también que a pesar del descuido del camionero por no revisar los neumáticos supo mantener la sangre fría y tranquilamente apartó el vehículo al arcén.

La ruta hasta Cuenca ofrecía paisajes curiosos… La escena que más recuerdo de aquel tramo es ver un molino tradicional desde la carretera escoltado por un moderno molino eólico generador. Lástima que íbamos por la autovía y no era nada seguro parar para hacer la foto. Es lo único que le echo en cara a la primera parte de la ruta del día hasta Cuenca, el ir demasiado trozo por autovía. Me quedé con la sensación de que me perdí cosas, pero no podíamos demorarnos en nada por lo que he comentado antes de no tener alojamiento en destino todavía. A unos veinte km el paisaje comenzó a cambiar y comenzamos a subir un puerto y La Mancha se terminó para entrar en un paisaje algo más rocoso y verde… La bajada hasta Cuenca rápida, tanto que me parece que me hicieron ‘foto’…, ¡y voy con una 125!

Una vez llegados a la capital conquense la mujer de la oficina de turismo nos hizo una cátedra de todo lo que tenía la ciudad y yo pensaba ‘no será para tanto, porque todo el mundo me dice que sólo tienen las casas colgantes y no son tan espectaculares’. ¡Qué equivocado estaba! Desde el primer momento Cuenca me pareció una ciudad realmente preciosa. Y tuve la desgracia de verla tan sólo unas tres horas y encima sin poder desprenderme del equipamiento motero… Me queda pendiente una visita a conciencia de esta preciosa ciudad.

Aprovenchando la visita a Cuenca el creador del foro www.derbiterra25.net, se acercó con su mujer desde Albacete donde compartimos una deliciosa comida.

Una vez hecho el café y con el ‘fresco’ de las cinco de la tarde emprendimos ruta hacia Teruel por una carretera realmente preciosa, sobre todo para una 125. Se podían intuir unas nubes de tormenta hacia la zona de Albarracín que se acercaban hacia nuestra ruta cosa que nos hizo ir lo más rápido posible para evitarlas, y conseguimos evitar casi del todo, hasta tan sólo en los 10 últimos km de ruta y no mucho.

Lo que más me llamó la atención de esta segunda parte de ruta son las condciones en que se encuentran las carreteras de esa zona. Muy divertidas para rutear con una 125, pero el tráfico cotidiano de cada día lo tiene realmente crudo.

En el segundo hotel que nos informamos nos alojamos y justo instalarnos acabó de descargar la tormenta del todo. Salimos a cenar y visitar la ciudad que, realmente es preciosa. Otra excusa para hacer una ruta por la zona de dos o tres días.

Un saludo

Día 5

Llegó el momento de encarar la ruta que nos llevaría el último día hasta Barcelona con la que se terminaría este precioso viaje. Teníamos dudas de por donde ir. Si por Valencia, Zaragoza, o por Caspe. Finalmente optamos por la última opción.

La ruta fue preciosa desde el primer metro. Carretera genial para ir con una 125 dado que las velocidades nunca pueden ser muy elevadas y los paisajes son irrepetibles. Se pasa por una infinidad de estaciones de tren abandonadas con su encanto y por toda la zona minera de Utrillas. Una auténtica gozada. Unos km antes de Alcañiz, en Calandas, paramos a almorzar y repostar para después dirigirnos por Alcañiz hacia Caspe.

En Caspe tendríamos la última visita de los amigos del foro de www.derbiterra125.net que nos vendrían a ver desde Manresa i Móra d’Ebre. Compartimos una deliciosa comida juntos y la sobremesa no pudo ser muy larga dado que se avecinaba tormenta que, esta vez sí que nos cayó encima. Por la carretera de Mequinenza tuvimos que ir con bastante cuidado. Las otras tres motos eras unas 500 o 650cc y eso se notaba en el descenso hacia la presa. Con mi Derbi Terra Adventure y sus tan sólo 120 kg las inercias son tan pequeñas que te hacen llegar a las curvas sin miedo ninguno dado que el freno de motor es elevado y más que suficiente.

A la llegada a Fraga nos despedimos de nuestros amigos de Móra y proseguimos camino por la A-2 aunque en ese instante la tormenta sí que se convirtió en severa. Eso nos hizo parar a tomar un café en una área de servicio de justo después de Lleida. La verdad es que se agradeció.

Una vez amainó la tormenta proseguimos camino por la autovía y como ya nos la conocíamos de pasar cientos de veces decidimos de ir haciendo vía para llegar a casa. En Igualada nos despedimos de nuestro amigo de Manresa. Pero aún no se había acabado la aventura porque a mi compañero de ruta se le rompió un intermitente en plena autovía de su FreeWind subiendo El Bruc. Parada para hacer un apaño para que no se cayera del todo y ya encarar ruta para llegar a casa.

En total la ruta de retorno desde Bembibre han sido casi 1.400 km, que sumados a los 1.100 de la ida hasta Bembibre por Euskal Herria y Cantabria hacen un total de 2.500 km. La Derbi Terra 125 Adventure ha aguantado sin el menor asomo de fatiga todas y cada una de las exigencias que le he requerido. Físicamente no me encontré cansado y eso que no lleve faja para sujetar la espalda. Creo que si no es la mejor, es una de las mejores máquinas que ha creado Derbi en toda su historia.

Por último, la ruta se puede resumir en la siguiente foto, en nuestra entrada triunfal a Caspe…

Ha sido un placer compartir esta ruta con vosotros. Espero compartir muchas más rutas bien pronto.

Un saludo a todos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>