Bragança

365 km

Ruta del segundo día hasta Bragança pasando por Puebla de Sanabria

El segundo día de ruta sería bastante más corto de distancia que el primero, unos dos cientos kilómetros menos, y atravesaría la meseta saliendo de la provincia de Burgos y cruzando las provincias de Palencia, Valladolid y Zamora hasta llegar al Lago de Sanabria como primer punto de parada relevante.

La carretera que sale de Santo Domingo de Silos hasta Lerma era muy bonita de hacer ya que el paisaje por donde discurría aún era algo accidentado y los campos de girasoles y pequeñas extensiones de bosques le daban atractivo. Ir con la visera levantada para notar el fresco de las primeras horas de la mañana en la cara era un auténtico placer.

A partir de Lerma el paisaje ya fue el típico de la meseta castellana. Extensiones enormes de planicie hasta donde la vista podía alcanzar. Eso, sumado a que el calor comenzaba a apretar y de verdad, hizo que la ruta se hiciera algo monótona y pesada de hacer, sobre todo a partir de Benavente, donde ya se comenzaban a acumular las horas de ruta.

Lago de Sanabria es un lugar que no recuerdo haber ido de pequeño en las innumerables veces que veraneaba en Bembibre, y de adolescente y adulto tampoco nunca me acerqué. Es por eso que la ruta fue la ocasión perfecta para acercarme a descubrirlo. Como todos los lugares con cierto atractivo turístico, como este lago, pasé de unas carreteras con un tráfico casi inexistente a caravanas de coches para ir todos al mismo lugar. Fue algo complicado encontrar el camino para llegar pero el esfuerzo valió la pena.

A pesar de la afluencia de gente que había en las playas del lago la verdad es que era bastante tranquila al ser un turismo muy familiar. Aproveché para comer y disfrutar del sonido del agua en la orilla y del paisaje de montañas que rodeaban el lago durante un buen rato. Hay veces que uno se arrepiente de haber reservado hotel en un sitio diferente del que a uno le gustaría quedarse de la ruta. Ese fue el caso del Lago de Sanabria. Esta sería una de las pocas que habría cambiado de toda la ruta. Aún así esto no es un arrepentimiento, sino un aspecto a mejorar cara a futuras rutas.

Así mismo los atractivos del día no terminaban en el lago. Puebla de Sanabria tiene tanto atractivo para visitar como el lago para relajarse. Además estaban en plenas fiestas medievales con lo que el pueblo estaba con sus mejores galas. Su fortaleza a medida que te acercas se ve imponente a lo alto de la cima y sus calles estrechas y empedradas hacen que sea fácil imaginarse escenas de épocas muy pasadas. Así mismo la estación de tren es de una arquitectura muy contundente y vale mucho la pena visitar también a pesar de encontrarse algo apartada del pueblo.

A partir de aquí el trazado de la carretera que lleva a la frontera hasta Rihonor (en España) o Río de Onor (en Portugal), la ZA-921, y su homónima que lleva hasta Bragança, la N308, me hizo olvidar por completo los casi tres cientos kilómetros de carreteras rectas desde Lerma hasta Puebla. Los paisajes de montañas yermas y escarpadas te hacían sentir muy diminuto ante la inmensidad de la naturaleza.

Por enésima vez en todas mis rutas se me cruzó un animal delante de la moto, en este caso un gato. Y aún apartándome para que le fuera más fácil irse por otra escapatoria acabó por cruzarse delante de la moto. Las motos hemos de ir siempre con mucho cuidado con estas cosas dado el daño que nos podemos hacer en caso de caída.

Por esas casualidades de la vida en Bragança, ciudad que no tiene un casco antiguo tan bonito como el de Puebla de Sanabria pero sí un castillo y recinto amurallado muy bien conservado y más espectacular, estaba también de fiestas medievales con todos los elementos necesarios: puestos de comidas, representaciones teatrales, puestos de cerveza y sidra, y por si no era suficiente con eso, también prostitutas disfrazadas de la época.

Algo que me llamó mucho la atención fue que camino del casco antiguo paseando por el parque que bordea el río había en una zona determinada de éste miles de pájaros todos volando a la vez. Es difícil hacerse a la idea si no se está allí y las fotos que traté de tomar no hacen justicia a lo que estaba presenciando, pero realmente era impresionante. Una persona que pasaba por allí me comentaba que era la época en la que se reunían allí cada año.

En ese fin de semana también se celebraba en Bragança una concentración motera, según me explicaron la segunda más importante que se celebra en Portugal. La verdad es que el volumen de motos del desfile nocturno era bastante importante. Decidí no apuntarme a la concentración dado que al día siguiente tenía que emprender nuevamente camino bien temprano hacia uno de los principales objetivos de esta ruta: Porto.

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