Peñarrubia

500 km

Después de dos días en los que tuve diferentes percances me levanté con ganas de tener un día sin sobresaltos. Y por suerte así fue en lo que concierne a la ruta de moto, pero fue un día lleno de emociones en lo que respecta a encontrarme con amigos que tengo en  la provincia de Albacete.

Después de desayunar en Arganda del Rey me dispuse a hacer camino directamente hacia Albacete, donde me encontraría con Jebe, creador del foro DerbiTerra, donde comenzó todo este proyecto, comenzando por contactar con quien me vendería la moto.

El trayecto por la autovía fue tremendamente anodino y duro. En total de los casi quinientos kilómetros del día unos tres ciento treinta fueron por autovía. No hay que olvidar que voy en una 125cc, que de marcador puede llegar en circunstancias favorables a velocidades máximas de unos ciento veinte kilómetros por hora, a lo que hay que restar un diez por ciento de lo que marca. Es por eso que cuando se calcula el tiempo en autovía a través del ‘Maps’ no puedes tenerlo en cuenta, dado que lo hace sobre la velocidad genérica, y has de sumar un veinte por ciento más al tiempo que te retorna. Este es un dato a tener en cuenta, y otro el hastío de ir a las velocidades que puede ir la moto por estas vías cuando la gente va a veces muy por encima de la velocidad legal y lo complicado que es adelantar camiones, además de peligroso.

En este caso hay que sumar el paisaje de la Mancha, que realmente tiene su encanto, pero es muy monótono. Aún así es curioso ver cómo se han modernizado los ‘gigantes’ que aparecían en el Quijote de Cervantes: ahora son enormes parques de molinos de viento.

Después de encontrarme con Jebe y tomar un par de cañas mientras perfilábamos cómo iba a ser el Rally Pernales al que acudiría quince días después en Elche de la Sierra, me dirigí hacia Alcalá del Júcar, uno de los pueblos más bonitos de España. Allí quedé a comer con Tere, que hacía dos años que no nos veíamos, en un restaurante que tenía unas vistas impresionantes por encima de Alcalá. Como curiosidad comentar que después del pueblo de La Felipa había una recta de tan solo trece kilómetros, casi nada.

La verdad es que se me hizo muy corto cada uno de los encuentros. Hay tantas cosas que hablar y para ponerse al día que no da tiempo para mucho. Sólo dan ganas de volver a esta tierra que desde el primer momento me han acogido con los brazos abiertos. Desde aquí enviarles un abrazo muy fuerte.

Ahí no terminó la jornada de encontrarme con gente de Albacete. Después de comer con Tere en Alcalá del Júcar reemprendí camino hacia Elche de la Sierra. Volví a coger autovía hasta Hellín y allí, por fin, se terminó el ir por vía rápida. La carretera se va adentrando en la sierra del sur de la provincia de Albacete, que poco a poco te aproxima a los Calares del Río Mundo y la Sierra de Cazorla. Un cambio radical del paisaje: de la mancha a la sierra. Algo simplemente espectacular. Después de Elche de la Sierra  me dirigí hacia Peñarrubia, donde me encontraría con Toni, amigo de Barcelona, que por esas fechas se encontraba de visita familiar. Le debía visita dado que muchos años antes había venido al pueblo donde veraneo en León, Bembibre.

Esa noche descansé muy bien y comenzando a vislumbrar ya los últimos días de ruta, en los que iba a completar la segunda parte de los objetivos que me había planteado en esta ruta ibérica, pero esto lo dejo para la crónica de mañana.

Día anterior

Día siguiente

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>