Porto

380km

El tercer día de ruta me llevaría hasta uno de los destinos u objetivos más importantes de esta ruta: Porto. Iría por el norte de Portugal para ir visitando los distintos distritos de esa zona (Bragança, Vila Real, Braga, Viana do Castelo y Porto) e incluso volvería a entrar brevemente a España por la Portela do Homem para descubrir los paisajes del Parque Nacional Peneda-Gerês.

La distancia iba a ser un poco mayor que la del día anterior, pero con la diferencia que en lugar de ser tres cientos kilómetros de carreteras rectas iban a ser de carretera de montaña, con lo que el tiempo de ruta iba a ser bastante más largo. La realidad fue que al final no resultaron ser casi tres cientos kilómetros de curvas, sino de estar limando cantos constantemente. Hay que destacar sobre todo la carretera N103 desde Bragança hasta que cogí el desvío para ir al Mirador de Pedra Bela. Una auténtica gozada para ir en moto por su trazado, sobre todo hasta Chaves.

Uno de los objetivos del día era el mirador Pedra Bela, un lugar de  bastante difícil acceso dado que no está indicado en ningún lado hasta que las últimas carreteras que llevan hacia él y por el trazado de las mismas, que son casi caminos de cabras asfaltados. Además el calor que hacía lo complicaba aún más. De las pocas veces que el ventilador de mi Terra se ha disparado. Aún así era un lugar más o menos frecuentado por gente dado que habían continuos arroyos, cascadas y pequeños riachuelos para bañarse. La verdad que me quedé con bastantes ganas de pararme a darme un chapuzón. Otra cosa a mejorar en caso de que se haga ruta en verano: llevar una prenda de baño muy a mano por si apetece refrescarse. En cualquier caso el Mirador de Pedra Bela tiene unas vistas impresionantes a la sierra de Gerês, a la población de Gerês y al río Cavado con lo que cualquier esfuerzo valió la pena.

Después de un descanso bien merecido me dispuse a bajar hacia Gerês y posteriormente dirigirme hacia la Portela do Homem. La verdad que en Gerês era un poco agobiante el volumen de coches para la zona. Una zona que es bastante turística por lo que pude ver. Aún así la carretera y el paisaje que llevan hasta la frontera son preciosos. Lástima que no pude pararme a disfrutarlo mucho ya que me hicieron pagar por cruzar el parque natural y me indicaron que no me parara para nada por la cuota que había pagado. Imagino que si parabas te harían pagar un importe mayor.

La bajada hacia Fondevila, única población española dentro de Galicia que iba a visitar, bien rápida, espectacular y limando cantos de nuevo. Allí reposté y después de varios cálculos me salió que había hecho menor consumo que recuerdo con la Terra: 3’24 litros a los cien. Podría haber hecho tranquilamente cien kilómetros más sin repostar.

Una vez crucé de nuevo la frontera con Portugal (parece mentira cómo se decidió en su momento poner fronteras en ciertos sitios que son exactamente iguales en cuanto a orografía y paisajes) ya decidí hacer vía hacia Porto lo más rápido posible. En Portugal tuve la sensación de que hay gente que conduce muy bien y gente que conduce muy mal. En el grupo de estos últimos sobre todo tienen la manía de adelantarte guardando menos distancia que si fuera una bici. Pero aún así son una minoría y se va bastante tranquilo por el país luso.

Para llegar a Porto los últimos cincuenta o sesenta kilómetros fui por autopista. En Portugal en muchas autopistas tienen implantado un sistema de pago telemático que te va haciendo fotos por debajo de arcos que hay cada cierta distancia informándote del coste de cada uno de los tramos. Esto es mucho mejor que en España, donde en el mejor de los casos tienes el “vía T”, que por muy rápido que sea te hace frenar y volver a arrancar, aunque no sea del todo. Aún así la curiosidad es que dudo que me tuvieran registrado en su base de datos y no me ha llegado ningún tipo de factura para que pagara los peajes a día de hoy. En este tramo de autopista alcancé la increíble velocidad de 120 kilómetros por hora…, de marcador: impresionante (cada cual que lo interprete a su manera).

Una de las cosas que me llamó la atención es que en Porto los carriles bus también son carriles moto. Esto choca frontalmente con la política que está llevando a cabo el actual gobierno del ayuntamiento de Barcelona, sobre todo en este 2017, persiguiendo con mucha más dureza a los motoristas que utilizan el carril bus. Está demostrado que es una opción que ayuda a la fluidez del tráfico en las ciudades. Desde mi punto de vista una insensatez este cambio de política del ayuntamiento de Barcelona.

He de decir que ya es la tercera vez que estoy en Portugal y siempre me han acogido con los brazos abiertos, con una amabilidad, respeto y educación exquisitos. Siempre me he sentido muy cómodo y han hecho todos los esfuerzos posibles para que me encontrara a gusto y que mis limitaciones con el portugués no fueran un problema. Tanto en el hostal donde me alojé, el Porto Twin Rooms, una residencia de estudiantes reconvertida a hotel como donde cené, en el HD Bar to be Wild, donde me regalaron una carta con el mapa de las carreteras de Portugal, son dos ejemplos más de la hospitalidad de los portugueses.

Al día siguiente tocaba día de descanso…, de moto, pero no de visitar sitios. Llegaba el momento de descubrir la magnífica y romántica Porto.

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