Viseu

350km

Muy a mi pesar llegaba el momento de dejar Porto y continuar con el viaje. La idea inicial era visitar Figueira da Foz, aunque en Porto me recomendaron que fuera a Aveiro en su lugar, que era aún más bonito. Posteriormente me dirigiría al sur hasta Leiria (me faltaba poco para llegar a Lisboa y mira que tenía ganas de ir) para después subir hacia Coimbra y Viseu, donde dormiría, visitando así los distritos que llevaban su nombre.

Porto parecía que quisiera que la recordase para siempre y me deleitó con el espectáculo de la niebla entrando por el Duero: realmente una imagen impresionante.

Como he comentado el primer punto de parada fue Aveiro, a unos 75 km al sur de Porto, que por sus canales se la llama la Venecia portuguesa. Las embarcaciones que navegan por los mismos, conocidas como “saleiros” o “moliceiros” (se distinguen por las proas y las popas)  en su momento servían para transportar sal o mejillones. Recuerdan mucho a las góndolas venecianas y como éstas sirven para transportar a los turistas por los canales de Aveiro hoy en día.

Como no podía ser de otra forma las calles del centro estaban llenas de calzada portuguesa. Esta vez sí que hice fotos para que os hagáis una idea de cómo son. Se pueden hacer todos los dibujos que uno se pueda imaginar combinando las piedras pulidas blancas y negras. Lo que sí pude apreciar también es que si las utilizan para los pasos de cebra son de lo más “resbaladizo”, o sea que cuidado en esos puntos.

Aveiro es una ciudad turística y se concentraba todo el turismo alrededor de los canales y el centro histórico. Fuera de ahí se paseaba con toda la tranquilidad, pero respecto a lo que se refería al tráfico…, menos mal que tenía moto, jeje…

El siguiente punto de visita era Aveiro Praia, al que llegué a través de las salinas y el puerto. Aveiro Praia está entre su ría y el Atlántico. Un lugar que también es turístico pero al estar todo más repartido se hace mucho más agradable. Uno de los focos de atención es su faro, así como las playas largas que no se ve el fin y las casas típicas de pescadores de antaño y que ahora, las que están restauradas, son realmente preciosas.

La verdad es que era tan bonito Aveiro que me pasé mucho más tiempo del esperado y se me hizo muy tarde para llegar a mi destino en Viseu. Decidí ir por autopista hasta Leiria para perder el menor tiempo posible. Esta vez sí que tuve que pagar peaje al ser el tradicional de barrera. Es increíble lo aburrido que llega a ser la autopista, sobre todo cuando la mayor aspiración de mi Terra es llegar a 120 de marcador. La parte buena es que yendo por autopista es un reloj en cuanto a consumo, siempre alrededor de 4 litros a los 100 kilómetros, así es muy fácil hacer cálculos del coste en los viajes.

A partir de Leiria me dirigí hacia Coimbra por la IP3, una carretera bien bonita, así como la propia ciudad, que desde fuera se veía preciosa. La falta de tiempo me hizo tener que pasar de largo y añadirla a mi listado de “pendientes”. El último tramo del día hasta Viseu continuaba por la misma carretera. La cercanía a los lugares donde se estaban produciendo los incendios en esas fechas hacía que fuera frecuente encontrarte con camiones de bomberos.

Durante este último tramo se me rompió el soporte para el teléfono de la moto con la tremenda suerte de que me cayó encima del depósito. ¡Vaya poema meterme las diferentes piezas en los bolsillos por no parar! La verdad que habría tardado menos y hubiera quedado mejor colocado si me hubiera parado. Virguerías las justas encima de la moto.

Una vez llegado a Viseu y alojado en el hotel me di una buena ducha, el día había sido muy largo. En todos los hoteles en los que estuve en Portugal había parquin gratuito, cosa que en España no suele pasar, deben de pensar que son muy elitistas. En fin… Después de cenar me tomé una deliciosa copa de vino tinto de la zona del Dao en la vinoteca de enfrente del hotel, realmente estaba delicioso. Estoy llegando a la conclusión de que en toda la península ibérica se hacen buenos vinos.

Viseu es agradable de pasear y en general no tiene grandes monumentos que destaquen, pero su casco antiguo es acogedor por lo que da gusto perderte por sus calles. Mientras lo hacía pensaba en que al día siguiente iba a cumplir el otro de los objetivos de este viaje: recorrer con mi Terra todos los distritos de Portugal. ¿Lo conseguiría?

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