Las dos Samhain y algo más

Desde que en el año 2012 comencé a participar en el rally de Samhain que organiza el Motogrup Druides cada año me he ido guardando los libros de ruta de las diferentes ediciones con el objetivo de volver a hacer el recorrido cuando la ocasión se presentara. En un momento determinado se me pasó por la cabeza la idea de enlazar el libro de ruta de una edición de ida y el de otra edición de vuelta aprovechando que los dos terminaban en Horta de Sant Joan: estaba naciendo “La Dos Samhains”. Pero por si me parecía poco “jartarme” de curvas con esta idea, como los propios organizadores dicen de su rally, lo alargué un día más para añadir a los libros de rutas otras carreteras realmente interesantes e incluso míticas entre los moteros: acababa de gestarse “La Dos Samhain y algo más”.

En el pasado puente de la segunda Pascua, el 3 de junio, decidí llevar a cabo esta idea con tres etapas definidas. La primera de ellas me llevaría de Barcelona a Santa Coloma de Queralt. La segunda de Santa Coloma de Queralt hasta Calaceite en Teruel. La tercera y última, la más larga, me llevaría desde Calaceite hasta Barcelona. En resumen, casi 700 quilómetros de los cuales más de 600 se harían por carreteras secundarias y algún que otro camino de tierra.

Barcelona – Santa Coloma de Queralt

El día se levantó despejado pero se intuía que la climatología iba a ser adversa. ¡Por suerte existen los chubasqueros! Parece mentira cómo una prenda tan barata como ésta te puede solucionar la vida sobre la moto. De hecho, permitió realizar casi la totalidad de la ruta desde la salida sin ninguna precaución más que la de ir con cuidado sobre piso mojado, dado que hasta el tercer día a la hora de comer no paró de llover con mayor o menor intensidad.

El Rally Samhain comienza cada año en la sede del Moto Grup Druides en Granollers, pero en esta ocasión el punto de partida sería desde Barcelona ciudad dirección Terrassa para atacar la primera de las variantes respecto al rally: la carretera de Rellinars en el Parc Natural de Sant Llorenç de Munt. Además del precioso trazado que tiene, tanto para ciclistas como para moteros, lo realmente espectacular de esta carretera está en la vertiente de Rellinars, desde donde se puede contemplar Montserrat por un lado y el Obac por el otro.

En Castellbell i el Vilar tengo uno de mis puntos de referencia para comer un bocadillo o incluso un menú casero a un precio mucho más que razonable y un trato muy bueno: el café Burés. Cómo no al estar situado al terminar la carretera de Rellinars volvió a ser punto de parada para comer.

El siguiente punto de paso era la Ermita de Santa Cecília en la carretera que va del monasterio de Montserrat a Can Massana. Esta ermita era el primer punto de control de la edición 2014 del rally. En el desvío de Can Massana comenzaba la segunda variante respecto al recorrido propuesto por los Druides: la carretera que va a Manresa. Decidí ir por ahí para visitar uno de los restaurantes moteros de referencia en Catalunya: Ca la iaia.

Foto de rigor para la posteridad y a partir de ahí me dirigí hacia Santa Coloma de Queralt por la C37z, o la antigua C37, hasta Igualada. Una carretera bien complicada (y divertida) por lo sinuoso de su trazado, donde una moto de cilindrada pequeña no nota las limitaciones de motor que notaría por ejemplo en la carretera anterior hasta Ca la iaia.

De Igualada a Santa Coloma de Queralt, último tramo del día, ya volvía coincidir con el trazado del rally. Después de un corto enlace por la A-2 cogí la C-241 dando por finalizado este primer día de ruta aprovechando que tengo casa para dormir. Esta última carretera en algunos tramos es adecuada para una 125, pero en otros una moto de mayor cilindrada sería ideal.


Santa Coloma de Queralt – Calaceite

El segundo día de ruta se presentaba con meteorología aún más adversa que el primero desde la salida con lo que los chubasqueros fueron necesarios de inicio. Después de desayunar comenzamos la ruta hacia l’Espluga de Francolí, punto de control de las dos ediciones del rally que tomé de referencia para dirigirme posteriormente a Prades por una de las carreteras más bonitas que se pueden hacer en moto: la T-700.

Después de visitar Prades, donde se estaba disputando una prueba de camino de campo a través (eso creo), el siguiente punto de control era Siurana, un lugar precioso al lado del pantano que lleva el mismo nombre. La niebla no dejaba ver el fondo del valle y aprovechando que la lluvia arreciaba comimos en un restaurante del pueblo esperando a que amainara un poco. Después de comer ya no había niebla y las vistas eran  espectaculares, tanto del acantilado como del pantano.

La ermita de Santa Marina, en la carretera T-310 era donde estaba situado el penúltimo punto de control de la ruta del día. La situación de esta recóndita ermita hacía que te adentraras por algunas de las carreteras más desconocidas e inhóspitas de la provincia de Tarragona. Estos factores además de la lluvia, elemento no muy recomendable para ir en moto pero que provoca contrastes de colores por el juego de luces de las nubes sobre los paisajes, hacían que éstos fueran aún más bonitos y espectaculares de lo que eran por sí mismos e incluso le ponía un punto místico a la ruta.

Para llegar al último punto de control del rally, Horta de Sant Joan, nos dirigimos por la carretera que bordea el río Ebro hasta el desvío a Prat del Comte, donde hicimos una pequeña pausa. Poco a poco iban apareciendo las  imponentes y preciosas montañas del Parc Natural dels Ports al fondo. En este tramo las carreteras al ser más anchas se avanzaba a buen ritmo y se ganó bastante tiempo para llegar a destino.

Horta de Sant Joan era el último punto de control del rally Samhain en las dos ediciones que tomé de referencia, pero no era el destino final de este segundo día, sino que fue Calaceite en la provincia de Teruel. Esta es otra de las razones del “y algo más” de esta ruta además de las variantes introducidas en el recorrido. La carretera de Horta a Calaceite recordaba a muchas de las que hacíamos con nuestros padres de pequeño en coche y que nos parecían una tortura, pero la diferencia es que esta vez se recorría en moto con lo que la tortura se convertía en placer. Sólo decir que en el hotel de Calaceite cuando dije “¡Vaya carretera!” Jorge, el hombre que regenta “Lo raconet de la plaça”, me contestó: “Sí, hay que con cuidado y no correr mucho.”. Preferí guardar silencio…

Aquí quiero hacer mención de lo bien que nos atendieron en la casa rural Lo Raconet de la Plaça. En todo momento nos aconsejaron qué visitar, dónde ir a cenar y curiosidades históricas del pueblo, además de un trato exquisito y cercano a una relación calidad precio realmente razonable.

De todos modos si bien la ruta fue bonita, lo realmente espectacular fue la tormenta que cayó justo una hora después de llegar al hotel que duró más de dos horas. La cantidad de agua que caía hizo que toda la gente del pueblo que estaba en la plaza mayor cantando unas jotas se refugiara en los porches…, y mi moto también: salí corriendo para ponerla a cubierto para evitar cualquier posible contratiempo. Nunca como en esta ocasión se podría aplicar el dicho “al mal tiempo buena cara”. La misma gente que se tuvo que refugiar por la tormenta se sacaron unas paletillas y cortaron para todos los que estaban allí junto con vino de la comarca del Matarraña, incluido para nosotros que no nos conocían de nada, unos forasteros que tan solo pasarían unas pocas horas allí. Realmente encantadores. Desde aquí también darles las gracias por hacer ese rato tan agradable.

Calaceite – Barcelona

El tercer y último día de ruta seguiría los puntos de control del rally Samhain de la última edición celebrada  en el 2016 pero en sentido inverso. Teniendo en cuenta que salíamos de Calaceite ya estaba siendo “algo más”.

Previamente a comenzar la ruta por recomendación de Jorge visitamos el poblado ibérico de Calaceite, desde donde se puede contemplar toda la comarca del Matarraña y alrededores, además de las montañas del parque natural dels Ports. La climatología era mejor que los dos días anteriores pero aún así amenazaba lluvia por lo que el chubasquero se hacía necesario.

Hasta Falset fuimos por la N-420 y allí nos dirigimos a Porrera por la carretera más directa pero también con más curvas, es decir, la más divertida: la T-740. En Alforja aún el piso estaba mojado e iba chispeando de forma intermitente pero en Vilaplana haría sol ya para el resto de la ruta.

Después de una parada para descansar del largo tramo hasta Vilaplana el destino era La Mussara a través de una de las carreteras más espectaculares de la provincia de Tarragona: la T-704. Allí en el cruce con la TV-7045 estaba el segundo punto de control del rally (en realidad era el penúltimo, pero al recorrerlo en sentido inverso se convertía en el primero).

Este “algo más” que era La Mussara, que está a tan sólo 3km hacia el oeste desde ese primer punto de control continuando por la T-704, es un pueblo que desde la década de los 60 del siglo pasado está abandonado. Las casas y la iglesia en ruinas junto con las vistas  espectaculares al Mediterráneo dan origen todo tipo de leyendas y haciendo que la imaginación de todos los que lo visitan vuele libremente.

El siguiente punto de control debía de ser L’Espluga de Francolí nuevamente, pero en esta ocasión se saltó para ir directamente hacia el Mazinger Z, punto de paso posterior del rally cerca del Pla de Santa María. Esta estatua de casi treinta metros de altura es un lugar muy popular de peregrinación entre los moteros. De hecho hace más de seis años fue el destino de mi primera ruta en moto, precisamente con la misma que hice esta ruta.

En el pueblo de Santes Creus repusimos fuerzas para encarar la última parte de este tercer día de ruta. El Pla de Manlleu era el penúltimo punto de control para bajar después hacia Sant Jaume dels Domenys, habiendo enlazado desde Santes Creus una serie de carreteras en las que se puede disfrutar mucho encima de una moto por los sinuosos trazados y las vistas al mar.

El último punto de control de la ruta antes de llegar a Barcelona estaba en Bruguers, a medio recorrido entre Begues y Gavà. Para llegar desde Sant Jaume dels Domenys decidí hacerlo a través de una de las carreteras más famosas entre los moteros de la zona: la carretera del Pantà de Foix camino de Vilanova. En Sant Pere de Ribes fuimos por el Parc Natural del Garraf. Este último tramo implicaba ir por una carretera estrecha, con desniveles severos, mal piso y más de 9 quilómetros de caminos de tierra. El cansancio acumulado hizo que, sobre todo desde Olivella, se hiciera más duro de lo habitual. Está claro que no siempre se puede acertar con las rutas escogidas. Aún así atravesar este parque en moto es una de las experiencias que más aconsejo hacer.

Después de una breve parada en Begues reprendí definitivamente ruta hasta Barcelona por la espectacular bajada de hacia Gavà. Una vez llegado a casa tuve la sensación de haber realizado una de las rutas más bonitas que nunca he hecho, acrecentado por las dificultades que implicaba la meteorología adversa.

Dar las gracias a Motogrup Druides por diseñar y ayudarme a descubrir rutas que difícilmente habría descubierto por mí mismo. También quiero dar las gracias a Txell que me acompañó en esta ruta y aguantó estoicamente todos los inconvenientes que se fueron presentando casi desde el quilómetro cero y disfrutó igual o más de la ruta, además de aportar lugares para descubrir como el pueblo abandonado de La Mussara.

Saludos y V’s…

Un pensamiento en “Las dos Samhain y algo más

  1. Txell

    Gràcies a tu guapo! :)

    Ja ho saps, però t’ho torno a dir… va ser genial, gràcies!

    Lo mejorcito de la crónica, “Tuvimos que poner la ropa a secar…” :D

    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>